lunes, 8 de marzo de 2021

 

Guadamecíes de Córdoba - Primera mitad siglo XVI

Reproducción de Revestimiento mural de guadamecí

Estas notas se basan en el estudio y reproducción de una pieza de revestimiento mural de guadamecí, un diseño muy conocido y reproducido. Es una obra realizada en cuero plateado, dorado (corlado) parcialmente, ferreteado, con los fondos policromados y todas las líneas fileteadas en negro. La pieza presenta motivos continuos de lacerías y cuerdas entrelazadas y rosetas, es claramente de influencia mudéjar y en todas las publicaciones se refuta como de la primera mitad del siglo XVI y realizado en España.


Las piezas que he analizado de este modelo son: una del Museu de l`Art de la Pel de Vic, con los fondos pintados en verde, y otra que pertenece a la colección del Palacio de Viana de Córdoba, en la que el fondo está pintado de color azul. Los dos guadamecíes están en aceptable buen estado pero muy oscurecidos por “la pátina del tiempo” (suciedad y deterioro de los materiales, especialmente la plata) y apenas deja apreciar con exactitud el tono del color de fondo, que estimo, en el caso del de Viana, que es muy parecido al azul ultramar.

Aparte de la diferencia de color que presentan los fondos se aprecia claramente que cada ejemplar ha sido trabajado de forma distinta; seguramente en distintos talleres, destacando sobremanera la utilización de “hierros” diferentes en el ferreteado de los motivos de cada obra.

Este trabajo pertenece a otro más amplio, en curso, en el que pretendo realizar varios guadamecíes de esta época para que se pueda observar el aspecto que presentaban las obras en el momento en que fueron realizadas; también, al mismo tiempo que presento la reproducción de esta pieza histórica, aprovechando el estudio y documentación que he llevado a cabo sobre ella, al menos brevemente, y sólo desde la perspectiva del artesano que quiere hacer una pieza con rigor, quiero dejar una reflexión sobre la industria del guadamecí en Córdoba en el primera mitad del siglo XVI, porque, en todo caso, esta pieza se realizó con el diseño y del modo que se tuvo que trabajar en nuestra ciudad en ese tiempo.

Antecedentes a la época de esta obra.

Precisamente en una reciente publicación que he realizado para Continuadores – Arte vivo Andalusí, titulada Las artes suntuarias en Al-Ándalus. El cuero - Ver artículo, valoraba que en época de Al-ándalus y sus fechas de influencia se encuentran referencias sobre el guadamecí (y también sobre los “Cueros de Córdoba” y el “cordobán”), pero, en cambio, son muy escasas (o podríamos decir raras) las obras de guadamecí que han llegado a nuestros días; entonces, considerando las menciones escritas como poco detalladas en cuanto a su aspecto y diseño y en ausencia de obras, valoraba en aquel escrito que no podemos establecer unas conclusiones concretas sobre cómo era el trabajo o los modelos del guadamecí que nos dejó el legado cultural andalusí, lo que opino que es trasladable también hasta fechas inmediatamente anteriores al siglo XVI.

El Guadamecí

El guadamecí, tal y como hoy se entiende (cuero labrado y decorado, normalmente metalizado), adquiere su fama como obra ornamental y pasa a formar parte de las Artes Suntuarias cuando es utilizado masivamente como tapicería mural a imitación del textil bordado (a quien sustituye como alternativa por su menor coste y mejor conservación), y su desarrollo y función debió adquirir verdadera relevancia a principios del siglo XVI, momento en que ya hay constancia de su producción masiva y es en ese tiempo cuando se conocen las ordenanzas sobre el trabajo del cuero artístico que se van dando en las principales ciudades de España: Córdoba, Sevilla, Toledo, Madrid, Valencia…., documentos donde se determinan las técnicas de elaboración, los materiales a utilizar y otros aspectos normativos.

El guadamecí en Córdoba

La importancia del trabajo del guadamecí en Córdoba, en la época que nos interesa, queda acreditado por la publicación de las citadas ordenanzas en 1.529 y 1.543, aunque también se conoce la emisión de unas anteriores de 1501 que no se han encontrado. En estos documentos se detallan con exactitud el modo en que deben confeccionarse los guadamecíes y las acciones que correspondían para poder ejercer el oficio, lo que, como digo, demuestra la importancia de este trabajo y de cómo hubo que organizarlo e intervenir para que se realizara acorde a unos estándares de calidad. Igualmente, corrobora este criterio los numerosos contratos formalizados en Córdoba por esas fechas -para España, el extranjero y para comerciantes-, en los que podemos ver la descripción pormenorizada de los encargos (número de piezas, estilo, precio, plazos de entrega…)

Es curioso observar en los detalles de los contratos, como ocurre en la observación de las piezas que han llegado a nuestros días, la evolución del diseño de las obras, es decir, como van cambiando los motivos decorativos acorde a los tiempos y gustos de cada época. Las piezas que son datadas como más antiguas presentan composiciones de lacería mudéjar; después labores de cintas, tallos y rosetas que se van convirtiendo en vegetales y en motivos propios del brocado textil de la época; al mismo tiempo, ya se van incorporando diseños del renacimiento que se pueden observar con evidencia en cenefas y frisos.

Parece unánime entre distintos autores que el grueso de la producción del guadamecí se dio en Córdoba durante el siglo XVI y su punto álgido sobre 1.550, después, desde principios del siglo XVII va languideciendo esta industria hasta que desaparece en la ciudad antes de mediados de ese siglo.

Como se realizaban los guadamecíes en el siglo XVI

Los guadamecíes de esta época (1) presentaban un diseño que permitía su “multiplicación” a lo largo y ancho. Es decir, cada pieza o unidad, de una medida aproximada de 50 x 65 cm, era cosida a otras idénticas y producía el efecto de “tapicería continua” en un lienzo mural; al mismo tiempo se elaboraban las piezas para frisos, arcos, columnas, antepuertas…, necesarias para que se completara el revestimiento del aposento.

Las principales características técnicas del guadamecí a principios del siglo XVI es que se trataba de cuero metalizado que se trabajaba en plano, sin relieve, y la belleza en la composición se conseguía por el contraste de las partes que quedaban “en metal”, trabajadas para que se produzca gran variedad de reflejos metálicos y dé sensación de volumen, con los fondos planos policromados.

Para la realización del guadamecí se utilizaba el cuero ovino (carnero señalaban las ordenanzas), y si nos atenemos a éstas y sobre todo por la observación de las obras que nos han llegado de esa época, podemos concretar que el cuero curtido era metalizado con panes de plata y, en su caso, corlado con barniz dorado para que presentara un aspecto de oro (también se utilizaban corladuras transparentes en otros colores).

Sobre el cuero metalizado se estampaba el dibujo que se tenía preparado en moldes que eran entintados y, sirviendo de guía este patrón, la obra se completaba policromando los fondos con pintura al aceite y ferreteando los motivos, para que adquirieran brillos metálicos; finalmente todos los contornos quedaban perfilados con pintura negra o del color de la corladura con lo que se daba valor a las formas y tapaba imperfecciones.

(1)     Me refiero exclusivamente a los guadamecíes para decoración mural.

Reproducción de la obra

Aunque esta reproducción no pretende ser mimética ni idéntica, imposible por otra parte, he intentado que sea muy aproximada tanto en el método de trabajo como en el aspecto final de la obra, que debería ser similar al que presentaba en su día (objetivo final del trabajo).

El cuero que he utilizado es piel de ovino (badana) con un excelente curtido vegetal y de un buen grosor.

En primer lugar he sellado la superficie a trabajar y posteriormente lo he metalizado con plata. Como decía anteriormente, del modo a como se trabajaba en aquellas fechas he confeccionado un “molde para estampar” con las líneas generales del dibujo que he “entintando” con un lápiz graso negro. Aplicado el molde sobre el cuero plateado me ha dejado impresas las líneas generales del dibujo. 


Por las características del propio diseño y toda vez que presenta una corladura dorada parcial muy concreta, primero he ferreteado los motivos generales, he limpiado las marcas del estampado y después he dado la corladura parcial de las partes que van color oro y una vez seca también he ferreteado estos motivos. La obra la he finalizado pintando los fondos con pintura al óleo y he realizado la línea de perfilado de todos los contornos 

 


Ver vídeo del Guadamecí

 

Juan J García Olmedo - Córdoba, Marzo 2021

https://www.garciaolmedo-cuero.es/

 










3 comentarios:

  1. ¡Juan eres un genio!. No dejes de tenerme informado de tus colecciones y exposiciones.
    Tu creatividad e inquietud son envidiables. Abrazos

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  2. El anterior comentario es de R. Baena

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    1. Gran abrazo Rafael. A ver si más pronto que tarde podemos presentar estás obras

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